Obviamente, el mencionado es importante y debe ser el principio básico, pero debemos tener en cuenta también el espacio que se puede obtener y el precio de este. Es decir, nadie, por mucho sol que de durante todo el día, va a empezar la construcción de una instalación de placas solares en medio de Manhattan. No solo por lo disparatada que sería la idea a nivel de espacio -y de estética-, sinos también por el elevado precio que tendría ocupar un espacio allí.

